Entrevistas

Entrevista a Oriol Ruiz (Israel Selassie)

Oriol Ruiz Serrano, conocido por estos lares como Israel Selassie, es el autor de Liberadlo ya, una novela que leí sin saber muy bien a qué me enfrentaba y resultó ser un gran descubrimiento. En el blog tenéis una entrada con toda la información y la reseña. Tengo que decir que he leído varias veces la entrevista antes de publicarla, ya que me parece de lo más completa e interesante y sus respuestas son una delicia para la mente. Mi favorita es la respuesta a la pregunta «¿Con qué personaje de ficción tomarías un café?». Como ya os digo, en la entrevista vais a descubrir mucho acerca de Oriol, de sus orígenes, de sus inquietudes, de su relación con la literatura y la escritura y también de su nuevo proyecto, del que nos revela algún detalle para ir abriendo boca. Espero que os guste la entrevista y disfrutéis leyéndola tanto como lo he hecho yo.

  • Cuéntanos un poco sobre ti, para quien no te conozca todavía.

Nací en uno de los barrios de los llamados «hijos» de la emigración extremeña y andaluza que se asentó en Girona después de la posguerra. Allí, todos lo llamamos El Pueblo, como si esa fuera su designación correcta y oficial. El barrio en sí me marcó: allí viví grandes momentos y aprendí los valores que me han inculcado desde pequeño. Soy hijo de un celador y de una empleada de la cafetería del Hospital Josep Trueta de la misma ciudad y tengo una hermana que es un Sol. Con referencia al nombre, el de Israel Selassie es un pseudónimo (reivindico plenamente el uso de la ‘p’ griega) que reverbera lo que, en esencia, por mucho que la élite quisiera que fuera, jamás seré. Mi nombre es Oriol Ruiz Serrano y en mi currículum, por mucho que mencione que soy periodista, me siento más escritor que otra cosa. Considero que una de las verdaderas razones por las cuales no somos felices es por el aprisionamiento que han suscitado los poderes fácticos y ocultos a nuestro potencial como seres humanos. El Ser Humano contiene, por ley natural, el Todo, hecho que confirma que es ilimitado en muchos aspectos. El creativo es, a mi parecer, uno de los pocos al que no le prestamos la suficiente atención.

  • ¿Hay algún autor o autora que te haya marcado hasta el punto de cogerlo como referencia o inspiración para tus escritos?

Recuerdo que de pequeño no me gustaba leer, pero aún así me inmiscuí en ella movido por una obligación casi moral. Luego, a los veintiún años, en una época de crisis personal conocí a Milan Kundera y me enamoré de su capacidad de relatar sus sentimientos: la emoción contenida en sus textos, el poder versar con una belleza totémica la síntesis de la psique humana y compilar con una minuciosidad magnánima los recovecos de los grandes temas universales, comulgó conmigo de una manera tan profunda que no pude más que empezar a leer y a leer para, en parte, curarme. Leer me salvó la vida. Doy gracias a la literatura por existir. Entonces creo que sí, que Kundera podría considerarlo como la referencia máxima en mis escritos, aunque no sea, de lejos, el autor que he leído con más asiduidad.

  • ¿Hay algún tema del cual nunca hablarías en tus libros?

Creo que no. Me gustaría, de hecho, a lo largo de mi vida y mi carrera, abarcar los grandes temas universales que siempre han suscitado la preocupación de la Humanidad como conjunto. Considero que hay que decir siempre lo que uno piense, a pesar de que ello pueda herir hasta la sensibilidad misma del propio escritor. En este sentido, creo que todo está en comunión, que sensibilidades y sentimientos, siempre que se traten desde el respeto, ayudan a la evolución de la Humanidad.

  • ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado a la hora de escribir?

Pues precisamente va muy en línea con la anterior pregunta. Fue Flavia Company, a la cual recuerdo con algunas luces y algunas sombras. Ella fue profesora del máster en Creación Literaria de la Universitat Pompeu Fabra-Barcelona School of Management. Nos dijo (si no recuerdo mal, el último o el penúltimo día de su asignatura, «Cuento») que no nos dejáramos cortar las alas, «que por mucho que pudiera herir a los demás lo que fuéramos a decir, lo dijéramos». Ese consejo me brindó la fuerza necesaria para llevar a cabo un proyecto que todavía hoy está muy verde y que sé que constituirá la espina dorsal y punta de lanza de mi obra: Adel. A pesar de todo, el recuerdo que tengo de ella es positivo, pues entendimos que cada cual es como es, hecho que me gustaría agradecerle algún día de manera personal.

  • Escritor o escritora a quien más admiras.

Te mencionaré escritor y escritora. Como escritor me quedo con Kundera, por mucho que pueda decirse de él que fue cursi y que trató sus temáticas desde un prisma demasiado melancólico o nostálgico. Para mí es un puntal, uno de los escritores que merecieron un reconocimiento en vida como bien podría ser el Nobel. A nivel cuento, últimamente leí a Evelio Rosero y he de reconocer que, junto a Borges, son para mí escritores que jamás morirán pase lo que pase. Como escritoras: en referencia a la novela, me quedo sin duda con Jane Austen. El mero hecho de haber leído Orgullo y prejuicio ya resultó para mí el descubrimiento de esa luz inmarcesible que, en la mujer, ilumina mucho más que la de cualquier hombre: la de la fortaleza. Considero que fue otro de los libros que me marcó y que releeré algún día sin lugar a dudas. Y a nivel poético, si tengo que mencionar a un/a autor/a me quedo con Alejandra Pizarnik por encima de cualquier otro/a escritor/a. Leí sus poesías completas y simplemente me provocaron un absoluto estruendo. Algo se removió dentro de mí y, en parte, cuando me aventure a escribir poesía, esa es la sensación que me gustaría provocar. 

  • Háblanos brevemente de la sensación que tuviste al ver publicado tu libro.

La verdad es que fue muy buena. Fue una gran alegría. Pensé en los momentos vividos y la sensación que experimenté fue la de que todo había comenzado. Fue lo más similar a haber cerrado un ciclo vital muy largo, a empezar un capítulo en blanco con posibilidades infinitas. Creo que, de hecho, es algo de lo que me estoy dando cuenta justo ahora que escribo esto. Llamé a todos los que me apoyaron y les di las gracias de una manera más sincera que amplia. Sentí que todo iba a ir bien: un gran apaciguo. Incluso recluido en casa por el Covid, sentí que, en esencia, había encontrado el trabajo perfecto para mí, pese a ser consciente que habrá que luchar muchísimo y muy bien para lograr vivir de la literatura. Como decimos los catalanes: poc a poc i bona lletra (poco a poco y buena letra).

  • ¿Qué te llevó a escribir Liberadlo ya?

Me llevó a escribirlo el hecho de que creía que ya me tocaba publicar un libro. Tras dos intentos fallidos consideré que tenía que ‘desvirgarme’ en ese sentido. Me vino la idea final del libro, la última escena. Dije: «imagina que existiera un personaje que se sintiera como Ólos —el protagonista icónico de la obra— y cuya última frase fuera la de…», y a partir de ahí nació todo. Realmente construí la casa por el tejado. Los temas los tenía claros, lo que no intuía era que la espiritualidad se cruzaría por mi camino de una manera tan extensa a la hora de escribir.

  • ¿Qué sueles leer? Géneros favoritos.

Trato de leer los cuatro géneros primordiales, intercalarlos: cuento, poesía, filosofía/ensayo y novela. Ahora, por temas de proyectos personales estoy indagando en los relatos sufíes, en la literatura árabe, en el misticismo hindú y en todo aquello que me suene a extraño y, en general, alejado del Sistema, de Europa y de Occidente. A grandes rasgos: lo que me transporte lejos de aquí. Mi género favorito quizá podríamos decir que es el drama, aunque ahora estoy de lleno en temas que toquen la espiritualidad. Uno de los géneros que más me fascina es la fantasía, pero la que defendían escritores como Borges, Cortázar o el mismo Rosero. Creo que la fantasía tiene que dejar las vías de lo comercial y retomar el rumbo de Las mil y una noches. La Humanidad se ha nutrido siempre de la fantasía. Sin la fantasía tendríamos el corazón de piedra y la imaginación marchita. No podríamos volar y explorar nuevas posibilidades. Sin la fantasía el mundo sería demasiado desolador.

  • Si te dieran la oportunidad de sentarte a tomar un café con un personaje de ficción, ¿a cuál elegirías?

Muy buena pregunta. Ya que sé que Jesucristo existió, creo que me sentaría con Romeo, de Romeo y Julieta, y que tendríamos una conversación seria. Le diría que aguantara hasta el final, que Julieta sigue viva y que, sobre todo, una vez Julieta hubiera despertado, huyera con ella bien lejos, hasta el único confín de la Tierra. Creo que le diría: «Romeo, que no te vendan gato por liebre». E imagino que se enfadaría, que lloraría y que me diría, con voz compungida que lo que le ocurre es que está loco de amor. Le daría una palmadita en la espalda, le guiñaría un ojo y le pagaría el café.

  • ¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos?

Sí. De hecho, gracias por mencionarlo. Estoy creando una novela que mezclará varios estilos narrativos: la novela y el cuento son los principales, pero la narración y el relato tendrán un papel preponderante en el libro. Quiero intercalar historias (cuentos a fin de cuentas) en una guerra dialéctica que dos amigos, tras reencontrarse después de mucho tiempo, tendrán en su tránsito hacia la salvación, pues, en definitiva «no se han portado bien». Para ello me baso en una teoría que ya he desarrollado en Liberadlo ya, pero que explico de manera detallada en el prefacio del libro: el olaísmo. Todo, bajo la jungla de las calles de una ciudad mágica que me he inventado, cuyo nombre sí puedo revelar: Bahabba. ¡Poco más puedo añadir!

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Para terminar, quiero agradecer a Oriol el haberme dado la oportunidad de leer su novela y concederme esta entrevista; sinceramente, me ha encantado y me ha parecido tremendamente interesante todo lo que cuenta. ¿Os recomiendo leer Liberadlo ya? Por supuesto que sí. Yo ya estoy deseando conocer su nueva creación ambientada en Bahabba.

Hoy, en lugar de terminar la entrevista con una frase de la novela del autor, voy a hacerlo con una que he encontrado entre sus respuestas y de la cual subrayo cada letra:

«Leer me salvó la vida. Doy gracias a la literatura por existir».

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